Publicado 21 de febrero de 2026

Cuando me compré un iPhone siendo chico Android

Una historia personal: de noches flasheando ROMs a comprar un iPhone, y luego volver a Android.

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El inicio: chico Android

En el instituto llevaba la etiqueta de “Jordi Android”: rooteaba los teléfonos, instalaba ROMs y trasteaba hasta que funcionasen. La lista de mis víctimas incluye teléfonos que ahora suenan a reliquia: BQ Aquaris, Samsung Galaxy S4, Xiaomi Mi 9T…

BQ Aquaris
BQ Aquaris 4.5
Samsung Galaxy S4
Samsung Galaxy S4
Xiaomi Mi 9T
Xiaomi Mi 9T

Fue una época de noches en vela: noches hasta las 3 de la madrugada intentando que una ROM funcionara. A veces las cosas se enredaban y no había manera de que el móvil arrancara. Bootloops infinitos, búsquedas en foros, hilos de XDA, parches que no funcionaban… una ansiedad constante: ¿pasará del logo o no? Uffff.

Mira este hilo en XDA Developers sobre un bootloop infinito en el Galaxy S4. Un clásico, perfectamente podría ser yo:

XDA-Developers

Galaxy s4 GT-I9500 hard brick (Infinite loop)

XDA Forums

xdaforums.com

Las ROMs fueron una escuela: aprendí a desbloquear bootloaders, a flashear ROMs con TWRP, rootear con KingoRoot, trastear con Magisk, personalizar más alla de lo pensable con Xposed… y claro, también aprendí a recuperar un móvil brickeado en el proceso. 😅

Instalé ROM tras ROM (CyanogenMod, LineageOS, MIUI custom…), y compilé kernels propios, todo para exprimir al máximo esos teléfonos… Probablemente, ya no haría nada de eso a día de hoy.

Si eras de los míos, todos estos nombres te habrán sacado una lagrimita y todo. 🥲

¿Por qué iPhone?

Siempre fui un hater confeso del iPhone: demasiado caro, poco personalizable, sin APKs piratas, sin libertad de instalar lo que quisieras. Pero con los años, todos mis amigos se fueron cambiando a iPhone, hablaban bien de Face ID, del sistema pulido, de lo buena que es la cámara… Veía el logo de Apple por todos lados y me molestaba, pero también me atraía.

Para ese entonces, ya había dejado de andar modificando teléfonos. Android había evolucionado absorbiendo la cultura root y había integrado muchas de las cosas que antes solo conseguías con ROMs custom y permisos de super usuario: temas, modo oscuro, gestos, widgets avanzados, personalización de la pantalla de bloqueo, always-on display… Ya no tenía sentido pasar horas rooteando o flasheando ROMs. Solo usaba el móvil para lo que era, como venía, sin tocarlo. Así que el iPhone… empezaba a ser tentador.

Finalmente, en 2024 caí. Apple me ganó una batalla que pensaba que nunca pensé que pudiera derse. Me armé de valor (y dinero) y me compré el tope de gama de ese año, el iPhone 15 Pro Max. Para colmo, el FOMO pudo conmigo y me compré el “Max”. Se lo dices a mi yo de 16 años y no se lo cree. 😅

iPhone 15 Pro Max
iPhone 15 Pro Max

La experiencia: probar, disfrutar, echar de menos

Aprendí que el iPhone tiene cosas que funcionan realmente bien: Face ID es cómodo y rápido, la fluidez y el cuidado en las animaciones se notan, la cámara hace buenas fotos sin que tengas que pensar mucho cómo hacerlas. Además, no voy a negarlo, el status de llevar uno me hacía sentir bien.

Pero en el día a día hubo demasiadas molestias acumuladas. El gesto de “atrás” resulta inconsistente entre aplicaciones, el centro de notificaciones (pésimo) junto con la gestión de apps recientes me parecieron menos prácticos. Funciones útiles como picture-in-picture en Google Maps o la integración natural con Google Assistant no existen en iPhone. Siri es incapaz de funcionar bien ante peticiones sencillas como “oye Siri, llévame al trabajo en Google Maps”, sumado a que en el coche no me hacía mucho caso. Además, había pequeños detalles como el volumen bajo de los audios de WhatsApp o el bajo brillo máximo de la pantalla comparado con mi anterior móvil (un gama media de hacía años).

Siendo sincero, creo que el hecho de elegir el modelo “Max” ensució un poco la experiencia, ya que aunque la batería era muy buena, el teléfono era demasiado grande y pesado, haciendo que usarlo fuese incómodo en algunos casos. Para el siguiente teléfono, aprendí que tenía que ir a por uno más compacto.

Al final, disfruté la experiencia y la sensación de status, pero esas fricciones diarias pesaron más y me animaron a volver a Android.

Volver a Android

Tenía claro que quería volver a Android por todo lo alto, así que me puse a mirar los Android tope de gama compactos del momento:

  • Samsung Galaxy S25 Ultra
  • Xiaomi 15
  • Google Pixel 10 Pro
  • vivo X300 Pro
  • OPPO Find X9 Pro
  • realme GT 7 Pro
  • OnePlus 15

Los que más me llamaban la atención eran el Xiaomi 15, el Pixel 10 Pro y el OnePlus 15. Cada uno por un motivo distinto: el Xiaomi 15 por ofrecer el mejor procesador del momento a un precio muy competitivo; el Pixel 10 Pro por su Android puro, actualizaciones directas de Google y un procesado fotográfico muy bueno; y el OnePlus 15 por su equilibrio entre potencia, experiencia de usuario y por su historia, siempre había sido muy fan de Oneplus.

La elección fue difícil, pero finalmente me decanté por el Xiaomi 15 por una mejor relación calidad/precio.

Xiaomi 15
Xiaomi 15

Las primeras semanas fueron una delicia por el rendimiento bruto y la autonomía, pero pronto aparecieron peros: MIUI me resultó demasiado intrusivo con su bloatware (publicidad dentro de los ajustes del teléfono en un gama alta, ¿estamos locos?), las fotos no estaban a la altura de las del iPhone 15 Pro Max… Aun así, el Xiaomi me recordó por qué el hardware en teléfonos Android suele ofrecer mucho por menos.

Con esa experiencia, decidí quitarme la espinita por fin e ir a por lo más puro: compré el Pixel 10 Pro para completar el regreso y ser de nuevo “Jordi Android”.

Pixel 10 Pro
Pixel 10 Pro

El Pixel me dio exactamente lo que buscaba: Android puro con actualizaciones directas de Google, cámara y procesado excelente que compensaba un procesador menos potente que el Xiaomi, integraciones prácticas (Goggle Assistant, Maps, Wallet… todo bien integrado con el SO, es una delicia) y una experiencia sin bloatware. Fue la combinación de software y cámara la que me terminó de convencer.

Acabé volviendo a Android para recuperar control, personalización y una relación calidad/precio diferente.

TLDR - Comparativa final

Aquí está el resumen de mis impresiones tras probar los tres últimos terminales.

iPhone 15 Pro Max

iPhone 15 Pro Max

El iPhone es un lujo pensado para quien valora la consistencia, simplicidad y el pulido. Su status y diseño son innegables. Lo que más me convenció fue Face ID: rápido, cómodo y de verdad útil para pagar y bloquear apps. Las cámaras son muy buenas y fáciles de usar sin pensar, con la fluidez de animaciones impecable.

Lo mejor:

  • Cámaras muy buenas
  • Notch resulta útil sorprendentemente con el dynamic island
  • Desbloqueo rápido y consistente
  • Copiar imágenes y crear stickers muy fácil

Lo malo:

  • El precio es alto
  • No poder instalar apks directamente fue frustrante
  • Centro de notificaciones horrible
  • Google Maps no funciona en picture-in-picture
  • Siri no responde bien en el coche
  • Demasiado grande y pesado
  • Volumen de audios de WhatsApp muy bajo

En resumen: un teléfono premium y pulido pero con ciertas frustraciones inherentes al ecosistema cerrado.

Xiaomi 15

Xiaomi 15

El Xiaomi 15 es un salvavidas para quien quiere hardware tope de gama sin arruinarse. La relación calidad/precio es prácticamente imbatible: obtienes literalmente lo mejor que hay en el mercado.

Lo mejor:

  • Batería excelente (dos días sin problemas)
  • Sensor ultrasónico el más rápido, mejor incluso que Pixel
  • Hardware tope de gama a buen precio

Lo malo: MIUI es el talón de Aquiles. La dirección de Xiaomi es cada vez más intrusiva:

  • Publicidad china insoportable en apps como Temas dentro de los ajustes
  • Filtros de cámara Leica que no se pueden desactivar y ensucian la imagen
  • Experiencia general muy china (intrusiva, lenta en animaciones)
  • Diseño y status bajos comparados con iPhone o Pixel
  • Mucho bloatware para un teléfono gama alta

Esperaba mejor software a estas alturas, pero el hardware sigue siendo una ganga.

Pixel 10 Pro

Pixel 10 Pro

El Pixel es el equilibrio que buscaba. Su cámara es excelente: fácil de usar sin ajustes complejos, procesamiento Google que saca lo mejor de cada toma. Ejecuta Android puro muy cuidado, con detalles pulidos por todas partes. El diseño es bonito y da sensación de status, es muy premium. Y lo que más me gustó fue que Google Wallet está bien integrado en el botón lateral y tiene un Qi2 como Magsafe. Ambas cosas me habían gustado mucho del iPhone y las echaba de menos con el Xiaomi.

Lo mejor:

  • Cámara excelente con procesamiento excelente
  • Android puro muy cuidado
  • Google Wallet en botón lateral (práctico)
  • Software pulido y sin bloatware

Lo malo:

  • Batería probablemente mejorable (no aguanta tanto como el iPhone o el Xiaomi)
  • No puedes enviar pantalla a teles que no sean Chromecast
  • Márgenes de pantalla un pelín grandes comparados con el Xiaomi

En general es sólido y equilibrado: lo mejor de Android sin lo malo de MIUI, pero sin el toque especial del iPhone.

El final: chico Android

Ser “Jordi Android” me enseñó a ver el móvil como proyecto: root, ROMs y noches arreglando brickeos me enseñaron más de lo que pensaba. Probar un iPhone estuvo bien, me pude quitar la espinita pero no estaba siendo fiel a mis orígenes.

Y con eso, cierro el ciclo: vuelvo a ser “Jordi Android”. Al final ninguno de los teléfonos que he probado es perfecto. Cada móvil tiene cosas que me encantan y otras que me sacan de quicio… y suelen ser cosas que no ves en las reviews. La única forma de saberlo es probándolos. Con eso claro, volví a Android y el Pixel fue el que más me convenció por su Android puro y su cámara. No es perfecto, pero es el que mejor me encaja ahora. Eso no quita que me apetezca probar OnePlus o Nothing cuando toque renovar. 😜